El premier abandona el hospital; en una clínica suiza le borrarán cualquier huella del ataque

Posted on 18 dicembre 2009

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Si logramos un lenguaje más moderado en la política italiana, el dolor no será inútil, dice

En nuestra democracia no privará la violencia de la piedra ni lo peor de la palabra: Berlusconi

 

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Silvio Berlusconi, premier italiano, fue dado de alta ayer por médicos del hospital San Rafael; al salir lo condujeron a un consultorio dental donde estuvo unas cuatro horas, posteriormente fue llevado a su residencia en Arcore, cerca de MilánFoto Reuters

Afp, Dpa y Reuters

Periódico La Jornada
Viernes 18 de diciembre de 2009, p. 25

Milán, 17 de diciembre. Si de lo sucedido deriva una mayor conciencia de la necesidad de un lenguaje más moderado y más honesto en la política italiana, entonces el dolor no será inútil, afirmó hoy el presidente del consejo de ministros de Italia, Silvio Berlusconi, en un mensaje difundido al salir de un hospital de esta ciudad italiana del norte, donde estuvo bajo tratamiento médico durante tres días y cuatro noches.

Ésta es la conclusión política que Berlusconi sacó de los hechos ocurridos el domingo pasado, cuando un hombre de 42 años le lanzó a bocajarro una réplica metálica de la catedral de Milán, después de haber encabezado un tenso mitin de su derechista partido Pueblo de la Libertad, que llevó al extremo un intenso intercambio de acusaciones con sus rivales políticos, tras de que el Tribunal Constitucional retiró en noviembre la inmunidad judicial a altos funcionarios del Estado para responder a juicios por corrupción.

En el breve texto, lanzó también una velada advertencia: Algunos exponentes de la oposición parecen haberlo entendido: si se distancia con honestidad de los pocos que fomentan la violencia, entonces se podrá finalmente comenzar una nueva era de diálogo.

La referencia a la violencia se inscribe en el debate desatado en círculos parlamentarios italianos a raíz del ataque a Berlusconi, sobre el peligro de que la lucha política vuelva a expresarse por medios violentos como ocurrió en la década de los 70. El hallazgo de una carta bomba revindicada por un grupo anarquista en la universidad Bocconi de Milán, el miércoles, alimentó las preocupaciones.

El mensaje comienza con una observación personal sobre la agresión cometida por Massimo Tartaglia, un profesionista que ha estado bajo tratamiento siquiátrico, quien ahora está preso en Milán en espera de que las autoridades presenten cargos en su contra.

Me quedan dos cosas como recuerdo de estas jornadas: el odio de pocos y el amor de tantos, muchísimos, italianos, afirmó el primer ministro.

A unos y a otros les hago esta promesa: sigamos adelante con más fuerza y más determinación sobre la ruta de la libertad. Lo debemos a nuestro pueblo, lo debemos a nuestra democracia, en la cual no privarán ni la violencia de la piedra ni lo peor de la palabra, indicó en el mensaje en que destacó también su voluntad de impulsar las reformas que los italianos quieren.

El gobernante no aclaró cuáles reformas, aunque en círculos políticos se señaló la necesidad de que existan regulaciones sobre disturbios en manifestaciones políticas y regulaciones más estrictas para las expresiones políticas en Internet, donde la red Facebook ha expuesto una gran cantidad de mensajes en favor, pero sobre todo en contra del magnate.

La salida de Berlusconi del nosocomio estaba prevista para el miércoles por la tarde, pero los médicos decidieron mantenerlo en observación otras 24 horas porque sufría dolores difícilmente controlables.

El golpe que le asestó Tartaglia le provocó fractura del tabique nasal, del colmillo izquierdo y del diente aledaño, según versiones difundidas por la prensa local.

Al salir, el magnate, propietario del conglomerado editorial y televisivo Mediaset, evitó hacer declaraciones a los reporteros y cuando ya se encontraba en su automóvil sonrió levemente ante las cámaras. En la nariz y una mejilla llevaba vendajes.

El vehículo del gobernante se dirigió al consultorio de un odontólogo, donde estuvo alrededor de cuatro horas y posteriormente fue llevado a su residencia en Arcore, una localidad residencial cerca de Milán.

Desde Suiza, las autoridades de la localidad de Ticino informaron que Berlusconi será atendido en una clínica privada suiza donde le será suprimida cualquier huella del ataque.

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