Altercado entre Uribe y Chávez tensó la cumbre latinoamericana

Posted on 24 febbraio 2010

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Ola de acusaciones mutuas: sea varón, dijo el primero; vete al carajo, replicó el venezolano

 

Integrantes del Grupo de Río conformaron una comisión de amigos para solucionar el desencuentro

Foto

Los mandatarios Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; Hugo Chávez, Venezuela; Óscar Arias, Costa Rica, y Felipe Calderón, de México, poco antes de tomarse la foto oficial de la cumbreFoto José Carlo González

Claudia Herrera y Georgina Saldierna

Enviadas

Periódico La Jornada
Martes 23 de febrero de 2010, p. 3

Riviera Maya, 22 de febrero. La colisión entre los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Colombia, Álvaro Uribe, las dos figuras antagónicas de América Latina, tensó la cumbre de la región y evidenció las dificultades que enfrenta para crear un nuevo mecanismo de unidad.

La reunión, que había empezado con una retórica de unidad latinoamericanista, terminó esta noche con una operación de control de daños: el Grupo de Río tuvo que conformar de inmediato una comisión de países amigos para solucionar el desencuentro.

El altercado se dio en un almuerzo privado, cuando Uribe le reclamó a Chávez por el embargo comercial de su país a Colombia. En respuesta, según diversas versiones de diplomáticos, el venezolano acusó a Colombia de haber enviado unos 300 paramilitares para asesinarlo.

Uribe le pidió respeto señalando que él jamás haría algo así. Chávez amenazó con abandonar la reunión y el colombiano le contestó: Sea varón. Estos temas se discuten en estos foros. Usted es valiente para hablar a distancia y cobarde para hablar de frente.

En el intercambio de reproches, el colombiano se quejó una vez más de que Venezuela entrega armas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el venezolano le dijo: Vete al carajo.

Para calmar los ánimos, el presidente de Cuba, Raúl Castro, intervino para plantear que cómo era posible que sucediera algo así en una cumbre que busca la unidad de América Latina. El presidente anfitrión, Felipe Calderón, y el dominicano Leonel Fernández también trataron de poner paz entre Uribe y Chávez.

La cumbre se había desarrollado a puerta cerrada en el hotel Gran Velas, pero al trascender el pleito, primero vía Twitter y luego en portales de Internet, Calderón tuvo que dar una repentina declaración de prensa.

Sin referirse explícitamente al diferendo, el Presidente mexicano dijo que Venezuela y Colombia acordaron conducir sus diferencias a través de un diálogo respetuoso, para lo cual se comprometieron a procurar construir las condiciones que lo hagan posible con el apoyo de un grupo de países amigos que le dé seguimiento a ese proceso.

Argentina, México, República Dominicana y Brasil conforman esta instancia, según la Presidencia mexicana.

El compromiso de los mandatarios, según Felipe Calderón, fue que solucionarán problemas, desafíos y diferencias por la vía del diálogo y evitarán la realización de señalamientos o recriminaciones que pudieran no contribuir a ese fin.

El propio Calderón describió la jornada como muy intensa, como suelen ser entre los países latinoamericanos y del Caribe al tener legítimas diferencias.

Más tarde, Chávez mostró su conformidad con la propuesta del mexicano de conformar un grupo de países amigos y de esa manera recuperar la confianza y  una relación de cooperación.

Lejos de pensar en una guerra entre pueblos hermanos, ofreció su buena fe para relajar las tensiones y que tengamos la capacidad de no tirarnos piedras, porque hay factores que juegan siempre a eso, a impedir la unidad. Es una historia vieja, el divide y reinarás.

Mientras, Álvaro Uribe prometió cumplir el acuerdo que plantearon los presidentes del Grupo de Río.

Al inicio de la Cumbre de América Latina y el Caribe el mandatario mexicano había llamado a sus pares a dejar atrás sus frecuentes confrontaciones y desunión para convertir este mecanismo y el Grupo de Río en uno solo. Fue el único discurso que se difundió, dado que los trabajos se desarrollaron en medio de estrictas medidas de seguridad que mantuvieron aislados a los presidentes en el hotel.

Antes de la inauguración no se asomaba la tormenta en las imágenes de televisión que mostraban a los presidentes en un ambiente de cordialidad, cuando fueron recibidos por Calderón y su esposa Margarita Zavala.

De hecho, el michoacano saludó a su par cubano, Raúl Castro, por primera vez después de siete meses del diferendo que provocó la crisis de influenza A/H1N1. Chávez incluso exclamó a su llegada al hotel: ¡Viva México!, para luego intercambiar risas y palmadas en la espalda con el Presidente mexicano.

Luego tocó el turno a Rafael Correa, que iba en silla de ruedas debido a que fue operado de la rodilla derecha y trastabilló al intentar ponerse de pie, pero al final lo logró y abrazó al anfitrión.

Con la playa de fondo, la treintena de presidentes se colocó en sus lugares para la fotografía oficial. Eran las 13:44 horas, pero debieron aguardar la llegada de Castro durante 11 minutos.

Aprovecharon para conversar en pequeños grupos y tras casi cuatro minutos Calderón mejor invitó a sus colegas: vámonos a la sombra. Salvo un caribeño que le hizo caso, los demás siguieron en su charla hasta que el presidente cubano llegó.

Rodeado de una treintena de mandatarios, el presidente mexicano los había emplazado a convertir dos mecanismos poderosos, el Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe, en uno que lo sea aún más y que transforme la tradicional separación entre los pueblos para convertirla en una sola voz.

El reto de la región no es un asunto de izquierda o de derecha, no es una cuestión de ideologías o de doctrinas, sino de disyuntiva entre pasado y futuro, dijo.

Al defender el nuevo mecanismo que se aprobará aquí, expuso que unidos han podido salir adelante, pero cuando se dividen y entran en confrontaciones pierden todo y se rezagan frente a otras naciones.

No podemos permanecer desunidos, no podemos abordar el futuro con éxito sobre las bases de nuestras diferencias. Ahora toca unirnos sin demérito de aquello en lo que somos diferentes, pero unirnos sobre la base de nuestras anchas coincidencias, planteó.

Por la noche, cuando ya se había dado el encontronazo Colombia-Venezuela, el Presidente mexicano anticipó que hay voluntad de alcanzar un acuerdo para la unidad de América Latina, aunque con diversos matices, y reconoció que en el encuentro hubo una mención brevísima al tema Honduras, cuyo presidente no fue convocado a esta cita en la Riviera Maya por carecer del aval de la Organización de Estados Americanos (OEA), porque existen diferencias.

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