Con las bodas gays evoluciona la institución del matrimonio: Cortés

Posted on 12 marzo 2010

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Las uniones son válidas jurídica, legal y administrativamente, dice el director del Registro Civil

Cinco parejas firman los documentos teniendo como testigos a los titulares de los tres poderes del Gobierno del DF

La ciudad se coloca en posición progresista, señala Édgar Elías Azar

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Las artistas Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez también contrajeron nupcias en el antiguo palacio del AyuntamientoFoto Carlos Ramos Mamahua

Gabriela Romero Sánchez

Periódico La Jornada
Viernes 12 de marzo de 2010, p. 34

En un acto que tiene plena validez jurídica, legal y administrativa en todo el país, ayer cinco parejas del mismo sexo contrajeron matrimonio civil en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la ciudad de México, después de muchas décadas de lucha contra la homofobia.

Alrededor de las 12:30 horas el juez Hegel Cortés, director del Registro Civil del Distrito Federal, declaró unidas en legítimo matrimonio con todos los derechos y prerrogativas que la ley les impone a las parejas conformadas por Janice Alva Vázquez y Emma Laura Villanueva, Daniel Ramos Gómez y Marco A. Temístocles Villanueva, Jaime López Vela y David González Garduño, y Judith Vázquez Arreola y Lol Kin Castañeda.

La ceremonia fue atestiguada por los representantes de los tres poderes del Distrito Federal. Por el Ejecutivo, Marcelo Ebrard Casaubon; por el Legislativo, Alejandra Barrales, y por el Judicial, Édgar Elías Azar.

Minutos después firmaron el acta de matrimonio, ante la juez Sofía Pérez, Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez, quienes debido a un retraso en su vuelo, proveniente de Saltillo, Coahuila, no pudieron llegar a tiempo.

Hoy en la ciudad de México es un día histórico, pues se concreta con este acto la evolución de una de las instituciones más importantes del derecho federal: el matrimonio, remarcó el director del Registro Civil al dirigir un mensaje a los contrayentes, parado cerca del escritorio que ocupó Ernesto Peralta Uruchurtu, conocido como el Regente de Hierro.

Cortés Miranda señaló que con la firma de estas actas de matrimonio se deja atrás la concepción tradicional de la familia y se da paso a que dos personas sin distingo de orientación sexual e identidad de género puedan casarse, por el simple hecho de ser personas que tienen derecho a escoger con quién quieren vivir sus vidas.

Advirtió que estos matrimonios tienen plena validez jurídica, legal y administrativa en todo el territorio nacional.

Para concluir, el juez citó una frase del poeta y escritor poblano Abel Pérez Rojas: defender el derecho de elegir es un asunto que compete a todos, porque llegar al punto de elegir libremente la sexualidad es un derecho que ha costado sangre, sudor y lágrimas a las naciones modernas.

Siguieron las felicitaciones de los testigos de honor a los contrayentes y los gritos de viva a la ciudad de México, a los movimientos sociales, a la libertad. Las fotos y el brindis con vino tinto, rosado y blanco, cortesía del Gobierno del Distrito Federal.

Que se acabe la homofobia en todos los rincones de México, clamó Jesusa Rodríguez.

En breve entrevista expresó que México vive con las venas abiertas, como diría (Eduardo) Galeano.

Vivimos con todos los frentes, se está vendiendo el país como nunca, hay un gobierno fracasado, tenemos muchísimas luchas que hacer y la primera de todas es que todos los mexicanos puedan comer tres veces al día, resumió.

En opinión del presidente del Tribunal Superior de Justicia del DF, Édgar Elías Azar, estas uniones ponen a la ciudad de México en una posición progresista, aunque reconoció que la última palabra la tendrá la Suprema Corte, la cual deberá respetarse y acatarse. Mientras, para el ombudsman capitalino, Luis González Placencia, es uno de los primeros logros del Programa de Derechos Humanos local.

En la calle, alrededor de un centenar de personas, en su mayoría vestidas de verde, de la organización Uno más una, manifestaban su rechazo a los matrimonios entre personas del mismo sexo, mediante pancartas.

La protesta se confundía con la algarabía de los invitados a las primeras bodas homosexuales y de la gente que quería ingresar al Antiguo Palacio del Ayuntamiento pese a no tener invitación.