Fuimos crueles, nadie lo dude, pero no sádicos: Videla

Posted on 18 settembre 2010

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Salvamos la patria como creímos que debíamos hacerlo, alega

El ex dictador argentino aduce que existía una guerra contra la subversión

Asevera que los testimonios expuestos en su juicio estarían teatralizados

Nosotros seremos los verdugos; sean ustedes los hombres libres, apunta

Señala que pertenecieron al terrorismo todos los testigos de su proceso

El general Jorge Rafael Videla (centro) rinde protesta como presidente de Argentina después de deponer mediante un golpe de Estado a María Estela Martínez de Perón, el 24 de marzo de 1976. Lo acompañan en la imagen Emilio Massera (izquierda) y Orlando Agosti (derecha). Los tres integraron la junta que instauró una dictadura en el país sudamericano. Videla está acusado de crímenes de lesa humanidad junto con otros 29 militares y policías. Ayer cerró la jornada 31 del juicio que se realiza en su contra en Córdoba Foto Ap

Lo acusan junto con 29 cómplices de crímenes contra la humanidad

Admite Videla que el ejército argentino actuó con crueldad durante su dictadura

Stella Calloni

Corresponsal

Periódico La Jornada
Sábado 18 de septiembre de 2010, p. 22

Buenos Aires, 17 de septiembre. El ex dictador Jorge Rafael Videla admitió que el ejército actuó con crueldad en la dictadura militar que él presidió durante cinco años, pero sostuvo que no fueron sádicos en lo que calificó como una guerra interna contra la subversión, al cerrar la jornada 31 del juicio que se realiza en Córdoba y en el que está acusado de crímenes de lesa humanidad junto con otros 29 ex militares y policías.

Que fuimos crueles, nadie lo dude. Sí, lo hicimos en el marco de crueldad que impone toda guerra por su propia naturaleza. Pero no fuimos sádicos. Agregó que él y sus correligionarios salvaron a la patria. La salvamos como creímos que debíamos hacerlo.

No creíamos que con otros medios fuéramos capaces de hacer lo que hicimos. Arrójennos la culpa al rostro y gocen de los resultados porque nosotros seremos los verdugos, sean ustedes los hombres libres, espetó Videla.

Videla, quien escuchó impasible los escalofriantes relatos de los sobrevivientes y testigos de los crímenes cometidos en la penitenciaría número uno de Córdoba, criticó a las víctimas y dijo que hace dos meses (desde el comienzo del juicio), en forma insistente y reiterada, venimos escuchando testimonios poco espontáneos y hasta diría teatralizados. Añadió que todos los testigos se presentan como víctimas, cuando el único denominador que los une es haber pertenecido al terrorismo en distintos grados de participación.

Los acusados están siendo juzgados por el asesinato de 31 presos políticos y a pesar de que el ex dictador escuchó narraciones precisas y dolorosas de sobrevivientes y testigos, no tuvo ni un gesto de humanidad cuando pidió la palabra a los magistrados del Tribunal Federal número uno para honrar sus responsabilidades castrenses asumidas en plenitud respecto a lo actuado por el ejército en la guerra ordenada por un gobierno constitucional en pleno ejercicio de sus facultades.

Se refería a una orden dictada en 1975 durante el gobierno de Estela Martínez de Perón, al cual Videla derrocó, el decreto 2772 en que se ponía bajo el control del comando superior del presidente a las fuerzas armadas con la misión de ejecutar operaciones militares y de seguridad necesarias a efectos de aniquilar a los subversivos en todo el territorio.

Videla rechazó la calificación de asociación ilícita, que emplearon los jueces para mencionar las acciones del ejército durante la pasada dictadura. Agregó que los soldados del actual ejército son víctimas propicias para ser confundidos y engañados por una campaña de desprestigio.

Quiero desagraviar al ejército denunciando una campaña sistemática de desprestigio con vistas a su destrucción con el objetivo intermedio de subvertir a la nación al mejor estilo de Gramsci (Antonio, filósofo y teórico marxista), sostuvo Videla, quien también desconoció el poder de la justicia para juzgarlo al considerar que “ni la Constitución, ni las leyes nacionales, ni las internacionales agregadas a ellas, le otorgan competencia para juzgar, menos aún por hechos que han sido debidamente juzgados en la causa 13/84 llamada ‘De los comandantes’”.

Además, negó que los militares cumplieran tareas en forma permanente en la ex penitenciaría número uno, de Córdoba, a pesar de que lo han reconocido algunos policías y penitenciarios.

Posted in: Argentina '76